2026-02-03

Reforma laboral: la CGT inicia una gira federal en Córdoba para sumar el rechazo de los gobernadores

La conducción sindical busca abroquelar a los mandatarios provinciales contra el proyecto oficialista que se debatirá en el Senado. El primer encuentro será con Martín Llaryora, mientras crece el malestar con los gobernadores del norte que evitan definir su postura y los sectores combativos anuncian movilizaciones propias.

La Confederación General del Trabajo (CGT) activó su maquinaria política y comienza una gira por el interior del país con el objetivo central de frenar la sanción de la reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional. La primera escala será Córdoba, donde una delegación conformada por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello se reunirá el próximo martes con el gobernador Martín Llaryora. La estrategia apunta a comprometer a los legisladores cordobeses para que no acompañen la iniciativa en las sesiones extraordinarias, capitalizando la postura pública de Llaryora, quien ya advirtió sobre la necesidad de "dar seguridad jurídica a las pymes, pero no volver atrás ni un milímetro con los derechos de los trabajadores".

Sin embargo, la ofensiva federal de la central obrera enfrenta obstáculos en otras regiones. En la cúpula sindical hay un creciente descontento con los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), a quienes acusan de "no responder los llamados" y evitar reuniones. Para la CGT, esta actitud evasiva alimenta la sospecha de que estos mandatarios podrían instruir a sus senadores para apoyar al oficialismo, contrastando con la posición de Santa Fe (liderada por Maximiliano Pullaro) y Córdoba, que también rechazan el impacto negativo que la reforma tendría en la coparticipación del Impuesto a las Ganancias.

En paralelo a la presión territorial, la dirigencia mantiene canales de negociación reservados con el gobierno, dialogando con figuras como Santiago Caputo y Patricia Bullrich a través de una comisión técnica que busca modificar la letra chica del proyecto. No obstante, los sectores sindicales más radicales y las dos CTA decidieron no esperar los tiempos de la conducción orgánica y lanzaron un plan de lucha propio: ya confirmaron movilizaciones en Córdoba para el 5 de febrero y en Rosario para el 10, además de paros y marchas frente al Congreso el día que se trate la ley, exigiendo a los senadores que "no dejen de lado sus convicciones".

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