Malvinas: “Aprendimos a sobrevivir bajo fuego constante y sin descanso”
El excombatiente relató que, tras haber sido dado de baja del servicio militar, fue convocado nuevamente y enviado a Malvinas a comienzos de mayo de 1982, en uno de los momentos más críticos del conflicto.
Integrante del Grupo de Artillería 101 de Junín, su función fue operar cañones de largo alcance para impedir el avance de las fragatas británicas.
Durante casi un mes permanecieron bajo fuego constante, en condiciones extremas y con escasos recursos. “Lo importante era sobrevivir”, resumió sobre la falta de descanso, higiene y alimento.
El 12 de junio, un ataque aéreo dejó inutilizado el equipo y provocó varios heridos, obligando al repliegue. Pese a la dureza de la experiencia, destacó la unión entre compañeros, un vínculo que, aseguró, se mantiene hasta la actualida.