"Pude mostrar todo lo que vengo preparando con el equipo"
El boxeo bragadense vivió un fin de semana especial en Chacabuco, con el debut profesional y triunfo de Lautaro “El Puma” Dicipio, una de las grandes promesas locales. Acompañado por su padre y ex entrenador, Elías “El Pepo” Dicipio, el joven púgil pasó por los estudios para compartir sensaciones de una noche que marcó un antes y un después en su carrera.
“Estoy muy contento por la victoria. En el primer round me costó soltarme, pero después pude mostrar todo lo que vengo preparando con el equipo”, contó Lautaro, quien dejó en claro que, más allá de algún ajuste inicial, logró imponer su trabajo sobre el ring.
El salto del amateurismo al profesionalismo fue, según el propio boxeador, un cambio total. “Cambia 100%: el pasado amateur y el profesionalismo son dos cosas distintas. Me gustó, gracias a Dios, me encantó”, afirmó.
La pelea fue intensa y bien disputada, con momentos de estudio pero también de intercambio, donde Dicipio logró imponer su ritmo y mostrar las credenciales que lo llevaron a dar el salto al profesionalismo. Finalmente, las tarjetas de los jueces reflejaron con claridad esa superioridad: Carlos Sosa marcó 40-36, Marcos Chiaro 40-34 y Francisco Olguín 40-36, decretando el triunfo por puntos en fallo unánime para el bragadense.
Del otro lado, Elías vivió la pelea desde un lugar completamente diferente. Ya no solo como entrenador, sino como padre. “Lo viví con mucha intensidad. Durante años me tuve que contener en el rincón, pero ahora quiero soltar todo eso como papá”, expresó, dejando ver la carga emocional acumulada tras décadas dentro del boxeo.
Además, valoró el nivel del rival y la preparación previa de su hijo: “No podía salir de otra manera, porque se preparó mucho. Enfrentó a un boxeador con experiencia profesional y estuvo a la altura”.
Con apenas 19 años y un destacado recorrido amateur, Lautaro inicia su camino en el profesionalismo con el objetivo claro: "quiero ser camepón del mundo" dice. La victoria en Chacabuco no solo alimenta la ilusión, sino que también posiciona su nombre en el radar de un deporte que, en Bragado, vuelve a ilusionarse.
Foto getileza InfoBrandsen