El debate sobre qué hacer con las motos marca la agenda de la región
El hartazgo ciudadano por el descontrol de las motos ha encendido las alarmas en toda la región, tomando como caso testigo un reciente y masivo "cabildo abierto" virtual ocurrido en la ciudad de Chivilcoy. A través de las redes sociales, los vecinos canalizaron una catarsis colectiva que refleja una postal cotidiana en nuestros distritos: conductores que ignoran sistemáticamente los semáforos en rojo, circulación por las veredas y una alarmante falta de respeto por las normas básicas. Esta situación genera un profundo sentimiento de desprotección y frustración entre quienes cumplen la ley, quienes manifiestan sentirse burlados por la demora mientras observan cómo los infractores premian su osadía con total impunidad.
El debate social dejó en claro que la problemática ya no se limita únicamente a la órbita de las direcciones de Tránsito municipales, sino que interpela directamente a la responsabilidad civil y al rol del Estado. En este sentido, los ciudadanos exigen un cambio de paradigma con propuestas contundentes: desde aplicar multas severas a los padres que entregan vehículos a menores, hasta medidas más extremas, como evaluar los costos de atención en los hospitales públicos para aquellos conductores temerarios que sufran siniestros por su propia negligencia. A su vez, se pone sobre la mesa la contradicción de una parte de la sociedad que exige orden, pero que luego cuestiona el accionar de los inspectores cuando persiguen a un evasor que se accidenta escapando.
La conclusión que atraviesa a las distintas localidades es que la etapa de la pedagogía vial tiene un límite cuando el infractor actúa con pleno conocimiento del riesgo que genera. El problema de fondo no radica en el desconocimiento de las leyes, sino en la soberbia al volante y en la convicción de que las acciones no tendrán consecuencias. Frente a este panorama, el reclamo regional es unánime: es imperioso que los gobiernos locales dejen de mirar hacia otro lado, respalden con firmeza el control callejero y apliquen sanciones efectivas para que el semáforo en rojo vuelva a significar lo mismo para todos, recuperando así la paz en la vía pública.