2026-07-05

Crisis en la mesa argentina: ya se come más pollo que carne vacuna

El consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en 47,5 kilos por año en mayo, lo que significa una baja de 6,1% interanual. Mientras que el consumo de pollo llegó a los 50 kilos por habitante.

El consumo de pollo alcanzó un hito histórico en la Argentina al convertirse, por primera vez, en la proteína animal más elegida por los hogares, superando a la carne vacuna tras décadas de liderazgo indiscutido.

De acuerdo con datos del sector, el consumo anual llegó a los 50 kilos por habitante, impulsado por una combinación de factores que incluyen la eficiencia productiva, los cambios en los hábitos alimentarios y la expansión del mercado exportador.

El consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en 47,5 kilos por año en mayo, lo que significa una baja de 6,1% interanual. Se trata del registró más bajo de los últimos 20 años.

El fenómeno no responde únicamente al precio, sino a una transformación estructural de la industria avícola, que en los últimos años incorporó mejoras en genética, tecnología y procesos de producción, permitiendo una oferta más amplia y estable.

Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) destacaron que el sector atraviesa un momento de consolidación luego de haber recuperado el estatus sanitario tras los brotes de influenza aviar, lo que permitió sostener y reabrir mercados internacionales estratégicos.

En ese sentido, se subrayó el trabajo coordinado con el SENASA y la implementación de sistemas de zonificación sanitaria reconocidos internacionalmente, que permiten mantener exportaciones aun ante eventuales focos aislados.

Los referentes del sector remarcaron además que el crecimiento del consumo interno comenzó a acelerarse desde principios de los años 2000, cuando la producción pasó de 700 mil toneladas a más de 2,5 millones, junto con una diversificación en los cortes y presentaciones.

Hoy, el pollo se impone no solo como una alternativa más accesible, sino también como una opción elegida por su practicidad, con mayor presencia de productos trozados y listos para cocinar, en sintonía con las nuevas formas de consumo.

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