Ex carmelita denunció abusos y advirtió que siguen ocurriendo en conventos
Evelyn Trinidad Garay, una exreligiosa del Carmelo de Nogoyá, Entre Ríos, brindó un crudo testimonio en Bragado TV sobre su experiencia dentro del convento y afirmó que las situaciones de abuso de poder y maltrato que expone la serie Cautiva continúan ocurriendo en distintas instituciones religiosas.
Garay ingresó al convento a los 19 años, luego de terminar sus estudios secundarios. Según relató, durante su permanencia atravesó situaciones que afectaron su vocación y su bienestar emocional. También describió un sistema de aislamiento, restricciones en el contacto con familiares y una obediencia estricta que, según sostuvo, impedía cuestionar las decisiones de las superiores.
La exreligiosa aseguró que el abuso psicológico y físico que se muestra en la producción audiovisual es prácticamente real. Además, señaló que la falta de comunicación con el exterior y la ausencia de controles adecuados pueden favorecer situaciones de sometimiento.
El caso que inspiró la serie
Durante la entrevista, Garay se refirió al caso de Silvia Albarenque y Roxana, dos exreligiosas que denunciaron a la entonces superiora Luisa Toledo por los abusos sufridos dentro del convento. Según el testimonio de Garay, las consecuencias de esas experiencias fueron profundas y requirieron largos procesos de recuperación personal.
También cuestionó los mecanismos de supervisión de estas instituciones y consideró fundamental que se realicen controles efectivos, con entrevistas individuales a las religiosas y la participación de profesionales de la salud mental.
En relación con Toledo, sostuvo que, según la información que recibió, habría cumplido un año de prisión y posteriormente habría sido trasladada a otro convento. Aclaró que esos datos provienen de testimonios y contactos personales.
Garay explicó que comenzó a escribir sus vivencias poco después de abandonar el Carmelo, inicialmente como una forma de procesar lo ocurrido y trabajar sobre ello en terapia psicológica.
Con el tiempo, esos escritos se transformaron en una novela titulada La celda de Dios, cuya posible publicación en Argentina o a través de Amazon todavía está en evaluación.
Actualmente, la exreligiosa vive en España y sostiene que es necesario visibilizar estas experiencias para evitar que otras personas atraviesen situaciones similares.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido a quienes sienten vocación religiosa: defendió el derecho a conservar la libertad y la autonomía personal, y remarcó que la consagración espiritual no debería implicar renunciar a la propia identidad.
“La autonomía personal y psicológica no es un lujo, es un derecho”, expresó durante la entrevista, en la que también advirtió que, según los testimonios que recibe, continúan registrándose situaciones de abuso y aislamiento en comunidades religiosas.