Oscar Lasa: la música como vida, pasión y compromiso social
En un marco donde la música dejó de ser solo una expresión artística para convertirse en un modo de vida, Oscar Lasa habló con nosotros en una entrevista cálida y reflexiva. Nacido en Bragado y con una trayectoria forjada a pulmón, Lasa se define como un músico autodidacta que ha hecho de la pasión por la música el eje de su existencia.
Desde muy temprana edad, la música acompañó cada etapa de su vida. Sus primeros pasos sobre el escenario estuvieron vinculados al folclore, un género que, según cuenta, marcó profundamente su sensibilidad artística. Con el tiempo, esa curiosidad innata lo llevó a explorar otros estilos, entre ellos el rock and roll, con el que descubrió nuevas formas de expresión y vivencias memorables, incluyendo experiencias en suelo estadounidense que lo enriquecieron no solo como músico, sino como persona.
Cada género, cada canción y cada escenario visitado dejó una huella imborrable en su trayectoria, enriqueciendo su repertorio y su forma de entender la música. Para Lasa, la música no es solo técnica o perfección, sino emoción, historia y conexión humana.
Hoy, Oscar vive la música desde una perspectiva distinta: más serena, más humana. Lejos del foco mediático, disfruta de un perfil bajo, enfocado en compartir su don con quienes lo necesitan. Forma parte de un trío musical que recorre geriátricos y centros de atención a adultos mayores, llevando alegría, recuerdos y melodías que despiertan emociones en corazones que supieron amar la vida en todas sus etapas.
Esta labor sin remuneración en muchas ocasiones, dijo, ha sido una de las experiencias más gratificantes de su carrera. “Ver una sonrisa, una lágrima de emoción o escuchar cantar a alguien que hacía años no lo hacía… eso es música de verdad”, compartió con entusiasmo.
Para Oscar Lasa, la música sigue siendo un puente: entre generaciones, entre historias personales y colectivas, y entre quienes la sienten como lenguaje universal. Su legado en la ciudad de Bragado no solo se mide en años de trayectoria, sino en momentos compartidos, vivencias entregadas y corazones tocados por su arte.