El impacto del ajuste en el Servicio Meteorológico Nacional
Tras la caída de casi 20 milímetros en pocas horas, el meteorólogo Sergio Calfin anticipó una mejora del clima para los próximos días, pero advirtió sobre el impacto del recorte de personal en el Servicio Meteorológico Nacional, que ya afecta la calidad de la información
Las lluvias registradas en Bragado durante las últimas horas con casi 20 milímetros caídos en poco tiempo marcaron la agenda del día y motivaron el diálogo con el meteorólogo Sergio Jalfin, quien llevó tranquilidad respecto a las condiciones climáticas.
Según explicó, si bien aún pueden registrarse algunos chaparrones aislados durante la tarde, la tendencia es hacia una mejora definitiva, con buen tiempo previsto al menos hasta el sábado. Este comportamiento se da en el marco de un otoño que, tal como se había anticipado, viene mostrando alta humedad y precipitaciones frecuentes.
Sin embargo, Jalfin adelantó que esta dinámica comenzaría a cambiar en las próximas semanas. Con el ingreso más habitual de frentes fríos desde la Patagonia, se espera un descenso de la humedad y condiciones más secas y frescas, propias de un otoño más avanzado. No obstante, hacia el segundo semestre del año, la llegada del fenómeno de El Niño podría volver a incrementar las lluvias en la región.
Más allá del pronóstico, el especialista expresó su preocupación por la situación del Servicio Meteorológico Nacional, tras la confirmación de despidos que alcanzarían cerca del 20% del personal. Según detalló, esta reducción ya genera consecuencias concretas: estaciones que dejan de operar en horario nocturno, limitaciones para vuelos sanitarios y una merma en la calidad de los datos disponibles.
Además, señaló la falta de comunicación oficial del organismo, debido al desmantelamiento de áreas clave como prensa, lo que dificulta la difusión de alertas y reportes en situaciones críticas. “Ya hay una degradación en la emisión de información”, advirtió.
En este contexto, Jalfin remarcó que cualquier proceso de modernización debería contemplar la continuidad y capacitación del personal, y no su reducción, para garantizar un servicio esencial en la prevención y gestión de fenómenos climáticos.
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