2026-01-24

Entre disfraces, murgas y prohibiciones: la historia del Carnaval en Buenos Aires

La fiesta popular más antigua de la ciudad combina herencias europeas, tradiciones afrodescendientes y expresiones barriales que desafiaron al poder. Un recorrido por su origen, sus interrupciones y su vigencia actual.

Durante décadas, las calles de Buenos Aires se poblaron de disfraces caseros, música fuerte y encuentros barriales que rompían la rutina cotidiana. El Carnaval, lejos de ser una celebración estática, fue mutando junto a la ciudad y acompañó los cambios sociales, migratorios y culturales que marcaron su historia. Hablar de esta fiesta implica reconocer una trama compleja, donde convivieron tradiciones europeas, prácticas afrodescendientes muchas veces invisibilizadas y expresiones populares que incomodaron al poder.

Orígenes coloniales y transformaciones urbanas

Las primeras celebraciones carnavalescas en Buenos Aires se remontan al período colonial. Influenciadas por costumbres españolas, incluían bailes de máscaras, juegos con agua y harina, y reuniones que mezclaban a distintos sectores sociales. Con el crecimiento de la ciudad en el siglo XIX, el Carnaval comenzó a ordenarse mediante corsos oficiales y reglamentos municipales.

A fines de ese siglo y comienzos del XX, los festejos reflejaban una sociedad atravesada por la inmigración. Comparsas de italianos, españoles y criollos desfilaban con estandartes, carrozas y bandas musicales. En paralelo, persistían prácticas populares menos aceptadas por las elites, ligadas al uso irreverente del espacio público y a la burla de figuras de autoridad.

Una fiesta interrumpida

La historia del Carnaval porteño también estuvo marcada por prohibiciones y suspensiones. Durante distintos gobiernos conservadores y, más tarde, en las dictaduras del siglo XX, la celebración fue limitada o directamente cancelada. Estas interrupciones muestran que no se trató solo de una fiesta, sino de un verdadero termómetro social: a veces tolerado, otras veces considerado sinónimo de desorden.

La llegada y consolidación de la murga

La murga porteña, tal como se la conoce hoy, comenzó a consolidarse en las primeras décadas del siglo XX. Si bien recibió influencias del carnaval uruguayo, desarrolló rasgos propios: bombos con platillo, coreografías marcadas, letras picarescas y una estética barrial inconfundible.

En los barrios del sur y del oeste, grupos de vecinos se organizaron de manera informal, ensayando en plazas, galpones o esquinas. La murga se convirtió en un espacio de pertenencia, especialmente para jóvenes de sectores populares, donde convivían la celebración, el reclamo social y el humor con doble sentido. Con el tiempo, ganó visibilidad y reconocimiento institucional, aunque no sin debates entre quienes defienden estilos tradicionales y quienes impulsan fusiones y nuevas puestas en escena.

Carnaval 2026: cuándo caen los feriados

En la Argentina, el Carnaval cuenta con dos feriados nacionales, recuperados de manera estable desde 2011. En 2026, las fechas serán el lunes 16 y martes 17 de febrero, lo que dará lugar a un fin de semana largo esperado por comparsas, murgas y público en general.

Durante esos días, la Ciudad de Buenos Aires suele concentrar corsos en distintos barrios, con cortes de calle, escenarios al aire libre y propuestas gratuitas que reafirman al Carnaval como una de las expresiones culturales más vivas y populares de la ciudad.

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