2026-01-27

Un atleta bragadense correrá 160 kilómetros de Bragado a Luján para cumplir una promesa

Alex Olmedo partirá el próximo sábado por la tarde y llegará el domingo a la Basílica, en una travesía marcada por la fe y la superación personal.

El atleta bragadense Alex Olmedo se prepara para afrontar un desafío extremo: correr 160 kilómetros desde Bragado hasta la Basílica de Luján sin detenerse, en cumplimiento de una promesa personal ligada a la fe y a su historia familiar.

En diálogo con Bragado TV contó que comenzó a entrenar en 2025 y que, a fines de enero de ese año, participó de una maratón de 41 kilómetros. A partir de esa experiencia se propuso como meta realizar este año la travesía de Bragado a Luján.

La partida está prevista para el sábado 31 de enero a las 18 horas, desde la intersección de calle Aguirre y Ruta 46, con llegada estimada el domingo antes del mediodía a la Basílica de Luján. Durante el recorrido estará acompañado por un amigo con experiencia en este tipo de desafíos, además de otros dos amigos que los asistirán en vehículos.

El atleta explicó que viajarán bien preparados, con geles, sales, agua y una alimentación adecuada para la exigencia física. Si bien realizarán pausas cuando el cuerpo lo requiera, intentarán retomarlas rápidamente para evitar que los músculos se enfríen.

Sobre los motivos de la promesa, Olmedo señaló que uno de ellos se remonta a 2022, cuando prometió correr hasta Luján si la Selección Argentina ganaba el Mundial. El segundo tiene un fuerte valor emocional: el recuerdo de su padre, quien había hecho una promesa similar por su hermano. “Cuando lo fueron a esperar a la ruta dije: algún día esto lo voy a hacer”, recordó.

Además, relató que en 2024 atravesó un complicado cuadro de salud, tras ser internado por fuertes dolores de espalda. Luego de varios estudios, los médicos le diagnosticaron dos hernias que comprimían los nervios y le provocaban cansancio en el brazo y la pierna derechos. Aunque le recomendaron evitar deportes de impacto, comenzó con pilates y estiramientos, y prometió que si se recuperaba correría hasta Luján. “Pasaron seis meses y no tenía más dolor”, afirmó.

Finalmente, destacó su vínculo con la fe y la Virgen de Luján. “Para mí la Virgen fue algo muy importante. Pude tener en mis manos la imagen del milagro, la del barro de 400 años. Eso fue una gracia muy grande”, concluyó.

 

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