Madres de niños con diabetes concientizan sobre la enfermedad
En la antesala del primer encuentro sobre diabetes infantil organizado por la Secretaría de Salud, las vecinas Antonela Gómez y Natalia Almirón compartieron su experiencia diaria como madres de niños diagnosticados con diabetes tipo 1. Durante la entrevista, relataron lo repentino y traumático que resultó el diagnóstico inicial (con episodios de cetoacidosis y niveles de glucosa superiores a 500 y 600), originados tras notar síntomas silenciosos como decaimiento, sed excesiva, pérdida de peso abrupta y fuertes cambios de humor. Ante esta realidad, ambas coincidieron en señalar una importante falencia en el sistema de salud de Bragado: la falta de endocrinólogos infantiles, lo que obliga a las familias a viajar constantemente a la ciudad de La Plata para recibir tratamiento especializado, apoyándose a nivel local únicamente en la buena voluntad de los pediatras y el equipo del hospital municipal.
Más allá del desafío médico, las madres hicieron especial hincapié en el impacto psicológico y social que sufren los menores, fundamentalmente en el ámbito escolar. Según relataron, el desconocimiento generalizado lleva a situaciones de estigmatización donde los niños son tildados de "raros" o "discapacitados" por utilizar el parche medidor de glucemia. "La escuela debe estar informada y preparada; gran parte de su vida la pasan ahí y necesitan herramientas para saber qué hacer ante una hipoglucemia si no están los padres", explicaron, valorando las instituciones que ya han comenzado a repartir kits de emergencia en las aulas y a capacitar a sus docentes.
Por otro lado, las entrevistadas destacaron la vital importancia de la red de apoyo mutuo que se genera entre los propios padres para sobrellevar el miedo y la falta de sueño por los controles nocturnos. En este sentido, invitaron a la comunidad a participar del ciclo de talleres gratuitos que se desarrollará durante tres miércoles consecutivos, orientados no solo a las familias afectadas, sino también a docentes, cuidadores y cualquier vecino interesado en sumar herramientas. "La información no ocupa lugar y nadie está exento de que le toque", concluyeron.