2026-09-02

Un empate que dejó sabor amargo

Nicolás “Demonio” Muguruza analizó el combate ante Abel “Pumita” Silva por el título Latino mosca del CMB y reconoció la jerarquía de su rival. El cinturón quedó vacante y la posibilidad de una revancha ya aparece en el horizonte.

La noche que debía terminar con un cinturón alrededor de la cintura dejó, en cambio, una sensación difícil de digerir. Nicolás Muguruza empató por decisión dividida frente a Abel “Pumita” Silva después de diez rounds y no pudo conquistar el título Latino mosca del Consejo Mundial de Boxeo ante su gente. El bragadense reconoció que el resultado le dejó un “sabor amargo”, sobre todo por la expectativa que había construido alrededor de una pelea especial.

Muguruza, sin embargo, evitó refugiarse en excusas. Después de una pelea exigente destacó la experiencia y jerarquía de Silva, un rival que llegaba ubicado entre los principales nombres del ranking latinoamericano. Las tarjetas reflejaron lo cerrado del combate: un juez vio ganador al visitante por 96-94, otro marcó 95-95 y el restante favoreció al local por 97-93. El empate dejó el cinturón sin dueño.

Más allá de la frustración deportiva, el “Demonio” rescató la respuesta que encontró fuera del cuadrilátero. Los mensajes y muestras de apoyo se multiplicaron después de la velada, una devolución que para el boxeador significó también un reconocimiento al esfuerzo realizado. Pelear en Bragado había agregado una carga emocional diferente: esta vez no sólo estaba en juego un título, sino también la posibilidad de celebrarlo frente a quienes acompañaron su recorrido.

El capítulo, de todos modos, parece lejos de estar cerrado. Con la corona todavía vacante, el entorno de Muguruza pretende volver a cruzarse con Silva antes de fin de año, aunque todavía no existe una fecha confirmada. La revancha aparece así como la oportunidad de resolver lo que aquella noche dejó inconcluso: dos boxeadores que se fueron sin el cinturón y una historia que todavía reclama un desempate.

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