El Verde espera una cancha para seguir creciendo
Diego Torres repasó el balance del Apertura, analizó el nuevo formato del Clausura y destacó el trabajo sostenido con las divisiones formativas del club.
El Verde Fútbol cerró el primer semestre con señales alentadoras. Después de un comienzo marcado por la renovación del plantel, el equipo encontró mayor regularidad sobre el tramo final del Apertura de la Liga Bragadense, sumó puntos importantes y consiguió la clasificación desde el sexto puesto. Para Diego Torres, referente de la institución, el balance fue positivo, especialmente porque permitió tomar distancia de los últimos lugares, una pelea que en otras temporadas condicionó al club.
Ahora, la mirada está puesta en un Clausura que tendrá un formato diferente, dividido en dos zonas y con una instancia posterior de playoffs. Torres reconoció que no era la alternativa que prefería, principalmente porque puede dificultar la disputa directa entre equipos que pelean por los mismos puntos. Sin embargo, explicó que las reiteradas suspensiones por cuestiones climáticas obligaron a buscar un calendario más corto y adaptable para completar la competencia.
Uno de los temas que más preocupa a El Verde sigue siendo la falta de un escenario propio para disputar sus partidos de Primera División. En ese sentido, Torres aseguró que todavía no existen precisiones sobre cuándo podrá utilizarse el Complejo Deportivo Municipal. La posibilidad resulta clave para una institución que actualmente debe buscar canchas fuera de la ciudad, afrontar alquileres y traslados y, además, resignar parte del acompañamiento de su gente. “Sólo nos queda esperar”, resumió.
Mientras tanto, el crecimiento continúa desde abajo. Las categorías infantiles y juveniles encontraron en el predio del Foco un espacio para ejercer la localía y comenzar una nueva etapa del torneo. Torres valoró especialmente esa tarea cotidiana, incluso por encima de los resultados: sostener un lugar de pertenencia para los chicos. En un club que todavía construye identidad dentro de una ciudad atravesada por instituciones históricas, la apuesta sigue siendo paciente: formar futbolistas, pero fundamentalmente acompañar personas.
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