Confirman la quiebra de ARSA y 200 familias quedan sin trabajo en Lincoln
La histórica planta láctea de Arenaza dejó de operar en mayo y arrastra deudas salariales desde 2024. Buscan reactivarla como cooperativa.
La crisis en el sector lácteo regional se profundiza tras confirmarse la quiebra de la empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), ubicada en Arenaza, partido de Lincoln. La situación deja a 200 familias sin empleo en una ciudad de 50 mil habitantes.
Luciano Asad, trabajador de la planta y actual secretario general de ATILRA seccional Junín, confirmó el complejo escenario que atraviesan los empleados. Según explicó, la fábrica dejó de operar el 13 de mayo de 2025, aunque los incumplimientos salariales se arrastran desde julio de 2024.
ARSA fue una empresa pionera en la industria láctea, reconocida por el desarrollo de productos como el queso Mendicrim y el postre Yimmy. A lo largo de su historia pasó por distintas administraciones y, de acuerdo a Asad, la crisis económica se profundizó durante la pandemia. También señaló que el grupo venezolano que administra La Suipachense estaría vinculado a la gestión de esta planta.
“La empresa está totalmente vacía y abandonada. Los empresarios no aparecieron más, ni siquiera para cuidar sus capitales, que hoy están judicializados. Ese capital es el único resguardo que tienen los trabajadores para el futuro, tanto para cobrar lo adeudado como para intentar seguir produciendo en forma de cooperativa”, sostuvo. En ese sentido, indicó que existe acompañamiento de la Provincia de Buenos Aires para intentar reactivar la producción bajo gestión de los propios empleados, aunque reconoció que el panorama es “muy complicado”.
Desde el punto de vista económico, advirtió que la situación impacta de lleno en el mercado interno local: “Son 200 trabajadores que no van a volcar un peso de trabajo genuino en el distrito. Tenemos dos problemas: el laboral y el económico”. Además, remarcó que el sindicato garantiza la cobertura de salud desde hace cuatro años sin recibir aportes y que también se brinda asistencia alimentaria.
Asad también alertó sobre las consecuencias sociales y emocionales del cierre. “No es solo el salario, también está la salud mental. A ellos les robaron el trabajo”, expresó.
Finalmente, señaló que la caída de empresas genera menos marcas en las góndolas y favorece la concentración del mercado. “Cuando cae el consumo de lácteos, antes se cayeron todos los otros alimentos, porque es un producto básico”, concluyó.
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