El Centro de Jubilados Metalúrgicos mantiene los servcios a pesar de la crisis de ingresos
Horacio Tapia, su presidente, contó que la institución mantiene la decisión de no cobrar a los afiliados y mantiene los servicios.
La discusión salarial de los metalúrgicos volvió a poner en primer plano una demora que, para quienes atravesaron durante décadas la vida fabril, excede cualquier trámite administrativo. Horacio Tapia, presidente del Centro de Jubilados Metalúrgico, advirtió sobre el desgaste que producen meses de incertidumbre y la pérdida de poder adquisitivo cuando los acuerdos llegan después de que los precios ya hicieron su recorrido.
El conflicto tuvo especial peso en la rama siderúrgica, ligada de manera directa a la actividad industrial de Bragado. La negociación permaneció paralizada durante casi dos años y, mientras tanto, los trabajadores fueron cobrando adelantos a cuenta de futuros aumentos. Ese mecanismo amortiguó parte del atraso, pero dejó diferencias que no siempre impactaron en horas extras, aguinaldo y otros adicionales.
El acuerdo firmado para la Rama 21 estableció sumas no remunerativas del 6% para agosto, septiembre y octubre, y otro 6 para noviembre y diciembre. Los nuevos básicos regirán desde enero de 2027, mientras que las diferencias acumuladas antes de agosto deberán resolverse mediante negociaciones particulares con cada empresa.
Para Tapia, detrás de los porcentajes aparece una discusión más profunda: que el salario acompañe el costo de vida y no quede permanentemente corriendo desde atrás. En una ciudad donde la siderurgia tiene un peso económico y social decisivo, la demora paritaria no se limita a las fábricas: también se siente en las familias, el consumo y el movimiento cotidiano de la economía local.
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