Un océano cabe en la bañera
Natalia Comino y Teté Cirigliano dieron vida a “Aventura en altamar”, una propuesta infantil que cruza literatura, ilustración y juego para acercar a los más chicos al universo de los libros.
“Aventura en altamar” parte de una idea tan sencilla como potente: convertir un momento cotidiano en territorio para la imaginación. Natalia Comino, responsable de la historia, y Teté Cirigliano, a cargo de las ilustraciones, construyeron una obra destinada al público infantil en la que el agua, las burbujas y los objetos habituales del baño se transforman en elementos de un viaje mucho más grande.
La propuesta se sostiene también desde lo visual. Un niño con un catalejo, un pequeño barco, un cocodrilo y un pato de goma forman parte de un universo colorido que invita a mirar más allá de la escena inmediata. Allí donde podría haber apenas una rutina doméstica aparece la posibilidad de navegar, descubrir y jugar, con el libro funcionando como puerta de entrada hacia otros mundos.
El proyecto pone además el foco en una etapa clave para construir el vínculo de los chicos con la lectura. No se trata solamente de sentarse frente a un cuento, sino de incorporar las historias a distintos momentos del día. Así, leer deja de presentarse como una obligación o una actividad aislada y pasa a integrarse naturalmente al juego y a la curiosidad.
En tiempos atravesados por las pantallas, “Aventura en altamar” recupera el valor del objeto libro y del encuentro con las imágenes. Comino y Cirigliano encuentran en una experiencia cercana y reconocible el punto de partida para estimular la fantasía infantil: basta una bañera, algunos personajes y una historia para demostrar que, cuando aparece la imaginación, cualquier rincón puede convertirse en escenario de una aventura.
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