Ex carmelita denunció abusos y advirtió que siguen ocurriendo en conventos
Evelyn Trinidad Garay, quien vivió durante tres años y tres meses en el Carmelo de Nogoyá, aseguró que los abusos psicológicos y físicos relatados en la serie Cautiva reflejan situaciones reales. En una entrevista con Bragado TV, cuestionó la falta de controles y anticipó la publicación de su libro autobiográfico.
Evelyn Trinidad Garay, una exreligiosa del Carmelo de Nogoyá, Entre Ríos, brindó un crudo testimonio en Bragado TV sobre su experiencia dentro del convento y afirmó que las situaciones de abuso de poder y maltrato que expone la serie Cautiva continúan ocurriendo en distintas instituciones religiosas.
Garay ingresó al convento a los 19 años, luego de terminar sus estudios secundarios. Según relató, durante su permanencia atravesó situaciones que afectaron su vocación y su bienestar emocional. También describió un sistema de aislamiento, restricciones en el contacto con familiares y una obediencia estricta que, según sostuvo, impedía cuestionar las decisiones de las superiores.
La exreligiosa aseguró que el abuso psicológico y físico que se muestra en la producción audiovisual es prácticamente real. Además, señaló que la falta de comunicación con el exterior y la ausencia de controles adecuados pueden favorecer situaciones de sometimiento.
El caso que inspiró la serie
Durante la entrevista, Garay se refirió al caso de Silvia Albarenque y Roxana, dos exreligiosas que denunciaron a la entonces superiora Luisa Toledo por los abusos sufridos dentro del convento. Según el testimonio de Garay, las consecuencias de esas experiencias fueron profundas y requirieron largos procesos de recuperación personal.
También cuestionó los mecanismos de supervisión de estas instituciones y consideró fundamental que se realicen controles efectivos, con entrevistas individuales a las religiosas y la participación de profesionales de la salud mental.
En relación con Toledo, sostuvo que, según la información que recibió, habría cumplido un año de prisión y posteriormente habría sido trasladada a otro convento. Aclaró que esos datos provienen de testimonios y contactos personales.
Garay explicó que comenzó a escribir sus vivencias poco después de abandonar el Carmelo, inicialmente como una forma de procesar lo ocurrido y trabajar sobre ello en terapia psicológica.
Con el tiempo, esos escritos se transformaron en una novela titulada La celda de Dios, cuya posible publicación en Argentina o a través de Amazon todavía está en evaluación.
Actualmente, la exreligiosa vive en España y sostiene que es necesario visibilizar estas experiencias para evitar que otras personas atraviesen situaciones similares.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido a quienes sienten vocación religiosa: defendió el derecho a conservar la libertad y la autonomía personal, y remarcó que la consagración espiritual no debería implicar renunciar a la propia identidad.
“La autonomía personal y psicológica no es un lujo, es un derecho”, expresó durante la entrevista, en la que también advirtió que, según los testimonios que recibe, continúan registrándose situaciones de abuso y aislamiento en comunidades religiosas.
18.7ºc