Pedalean por el país con un chulengo sobre ruedas
José Luis Flores y su amigo Matías adaptaron una vieja garrafa para convertirla en una parrilla portátil y cocinar carne mientras recorren las rutas argentinas. La insólita idea se viralizó y ya despertó la curiosidad de muchos viajeros.
Hay ideas que parecen una locura, pero terminan convirtiéndose en una aventura inolvidable. Ese es el caso de José Luis Flores y su amigo Matías, dos apasionados del cicloturismo que encontraron una manera muy particular de combinar los viajes en bicicleta con una de las grandes tradiciones argentinas: el asado.
La ocurrencia fue de Matías, quien propuso llevar un chulengo durante un encuentro de cicloturismo. Para hacerlo posible, adaptaron una vieja garrafa, la transformaron en una pequeña parrilla y la sujetaron a la bicicleta. Así, pueden hacer una pausa en el camino, preparar las brasas, poner la carne y seguir pedaleando mientras se cocina.
La ingeniosa creación no tardó en llamar la atención y se viralizó en las redes sociales. Según contó José Luis, la adaptación funcionó sin inconvenientes y la gente que los cruza en las rutas queda sorprendida ante semejante invento.
Pero detrás de esta particular aventura hay una historia de vida. Después de jubilarse y atravesar un complicado episodio de salud que lo llevó a terapia intensiva durante 15 días por COVID-19, José Luis decidió darle un giro a su vida y salir a recorrer el país en bicicleta. Con el apoyo de patrocinadores, concretó viajes por distintas rutas argentinas y llegó incluso hasta Bolivia.
Ahora, instalado en Mar del Plata, se prepara para una nueva travesía: regresar a Chile para recorrer la Carretera Austral, un trayecto de unos 1.200 kilómetros.
Entre rutas, paisajes y kilómetros de pedaleo, José Luis y Matías demuestran que, con ingenio y ganas de aventurarse, cualquier viaje puede tener un sabor especial. Y si además hay un asado en el camino, mucho mejor.
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