Mercedes Puricelli, a 42 años de la democracia: “La política debe ser servicio, no servirse”
La ex consejera escolar, ex diputada provincial y consejera general de educación repasa sus inicios en la militancia inspirada por su padre, histórico radical, y reflexiona sobre los desafíos actuales. “No vivimos en la democracia que soñábamos”, señala.
En el marco de los 42 años ininterrumpidos de democracia en la Argentina, la ciudadana Mercedes Puricelli, reconocida por su amplia trayectoria comunitaria y política, compartió una profunda reflexión sobre el camino recorrido y los desafíos que aún persisten.
Puricelli recordó sus inicios: “He nacido con la vocación porque comencé desde muy chica”, afirmó. Su historia familiar marcó su rumbo: su padre, un apasionado militante del radicalismo, arribó a Bragado en 1938, donde se convirtió en referente del movimiento de la Intransigencia y la Renovación. Proveniente de la Juventud Yrigoyenista de Buenos Aires, recorría plazas con un cajón de manzanas como atril improvisado para hablar de democracia. “Eso lo viví, y él me lo transfirió”, expresó.
Hoy, con 86 años, Puricelli sostiene que la militancia sigue siendo parte esencial de su vida: “Desde los 13 años, todos los días para mí son una militancia por la vida”. Y definió la militancia como un compromiso que trasciende a los partidos: “Militar no solo se hace en la política, sino en las instituciones, en la sociedad. Militar es caminar la vida con la mano tendida, mirando las necesidades de quienes nos rodean y del tiempo en que vivimos. Militar es servir”.
Sin embargo, sus reflexiones también incluyeron una mirada crítica sobre el presente democrático: “Hoy tenemos demasiadas deudas con la democracia. Creo que la mayoría no vivimos en el país democrático que soñábamos, con instituciones donde todos estuviéramos representados y con representantes que trabajaran por las necesidades de todos”.
En este sentido, cuestionó la transformación del ejercicio político: “La política que debe ser servicio, de a poquito se ha ido convirtiendo en servirse, y eso es terrible”.
A pesar de su amplia trayectoria, Puricelli destacó que el rol que más satisfacción le brindó fue el de consejera escolar, donde sintió que su trabajo llegaba de manera directa a la comunidad y, especialmente, a los estudiantes.
En este nuevo aniversario democrático, su testimonio invita a repensar los logros alcanzados y a reconocer los pendientes que aún interpelan a la sociedad argentina.
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