Más de 60 universitarios misionaron en los barrios de Bragado: "La gente necesita mucha escucha y compañía"
Integrantes del grupo "Cardenal Pironio" de la Diócesis de Nueve de Julio cerrarán este viernes su semana de actividades con una misa en el barrio FONAVI. Los jóvenes destacaron la importancia de "ser presencia" ante la soledad de muchos vecinos y valoraron la experiencia de salir de la "burbuja académica" para conectar con la realidad.
Un contingente de aproximadamente 60 jóvenes universitarios, pertenecientes al grupo misionero "Cardenal Pironio", llevó a cabo durante la última semana una intensa labor social y espiritual en Bragado. Con base en la parroquia Santa Rosa de Lima, estudiantes provenientes de ciudades como Lincoln, 9 de Julio y la propia localidad anfitriona recorrieron los barrios Nuevo Horizonte, FONAVI y El Complejo, además de visitar el Hogar San Luis. Las actividades incluyeron caminatas casa por casa, festejos de Reyes y jornadas recreativas para niños, culminando su estadía este viernes a las 19:00 horas con bautismos y una misa de cierre en la cancha del barrio FONAVI.
Alejo, Martina y Rocío, voceros del grupo, explicaron que el objetivo de la misión no fue doctrinal, sino que se centró en el concepto de "ser presencia": sentarse a tomar un mate en la vereda y escuchar al vecino. "Notamos que la gente necesita mucha escucha; hay muchos ancianos solos cuya única compañía fuimos nosotros cuando pasamos", relataron. Para los estudiantes, esta vivencia representa una oportunidad única de romper con el sesgo académico y virtual para encontrarse con la realidad palpable de las familias, asegurando que el aprendizaje es recíproco: "Nos vamos más misionados nosotros que lo que misionamos."
Finalmente, los jóvenes enviaron un mensaje a sus pares sobre el valor del sacrificio y la vida comunitaria frente al aislamiento. Reconocieron que, aunque cuesta entregar una semana de vacaciones en verano, la experiencia de compartir y contener al otro es sanadora, especialmente en tiempos donde las tasas de angustia juvenil son altas. "La comunidad abre el horizonte; cuando uno se encierra hay límites más allá de los cuales no puede ver, pero el otro siempre ayuda a salir adelante", concluyeron, invitando a la juventud a sumarse a grupos sanos de participación.
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