Tras dos semanas de clausura, el Frigorífico Bragado logró levantar la inhabilitación y retomó sus actividades
La cooperativa, conformada por 60 trabajadores, había sido suspendida por un error administrativo en el rotulado de la faena. Las trabas burocráticas y el reciente fin de semana largo demoraron la reapertura, generando un fuerte impacto económico en la institución.
La Cooperativa Matadero y Frigorífico Bragado volvió a operar tras atravesar dos semanas de total inactividad debido a una repentina clausura. Según explicó su presidente, Daniel Villalba, el conflicto se originó tras recibir dos inspecciones de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (RUCA) en un lapso de apenas 14 días, motivadas aparentemente por una denuncia anónima. Durante la segunda visita, realizada el pasado 25 de marzo, los inspectores detectaron en las cámaras de frío una tropa de animales faenados que no contaba con la etiqueta del número de seguimiento correspondiente. A raíz de este descuido administrativo, el organismo nacional decidió dar de baja la matrícula de la cooperativa, lo que desencadenó de manera automática la caída de las habilitaciones comerciales tanto del SENASA como del gobierno provincial.
Frente a la paralización total de la planta, las autoridades del matadero iniciaron intensas gestiones contrarreloj para revertir la sanción. Villalba viajó a Buenos Aires y, gracias a contactos locales, logró reunirse con el presidente del RUCA, quien ordenó una nueva revisión de los papeles y finalmente levantó la suspensión el miércoles de la semana pasada. Sin embargo, el extenso feriado extra largo complicó los tiempos burocráticos, obligando a los trabajadores a esperar varios días más para que la Provincia y las autoridades del SENASA rehabilitaran sus respectivos sistemas informáticos. Tras múltiples comunicaciones telefónicas y el apoyo de funcionarios de las distintas áreas, recién este último lunes lograron destrabar la situación y recuperar los permisos de manera definitiva.
El parate forzado representó un golpe durísimo para la economía de la cooperativa, que está integrada por 60 socios que dependen exclusivamente de la faena diaria para llevar un sueldo a sus hogares. Durante estos quince días de inactividad comercial, los trabajadores no pudieron percibir ingresos, pero la entidad debió seguir afrontando gastos fijos millonarios de mantenimiento, como los 17 millones de pesos de la factura de energía eléctrica necesarios para mantener las cámaras frigoríficas encendidas conservando la carne. Con la inhabilitación ya levantada, la planta comenzó a faenar los primeros cerdos durante las últimas horas y las autoridades estiman que el ritmo de trabajo habitual terminará de normalizarse hacia el jueves o viernes, una vez que los matarifes locales agoten el stock que debieron adquirir temporalmente en otros frigoríficos de la región.
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