Una fiesta que el pueblo volvió a poner sobre sus hombros
La 23ª edición del Concurso del Chorizo Seco tuvo una masiva convocatoria pese a la amenaza del mal tiempo. Lo recaudado permitirá a las instituciones locales sostenerse y proyectar nuevas obras.
El clima amenazó con complicar los planes, pero no pudo con una celebración que ya forma parte de la identidad de la localidad. Entre algunas gotas, nubarrones y un domingo que finalmente regaló el sol, la nueva edición del Concurso del Chorizo Seco volvió a reunir a vecinos y visitantes. “El sábado a la noche fue un éxito total y el domingo también”, resumió Andrea Gómez, integrante de la comisión organizadora.
La propuesta tradicionalista volvió a ocupar un lugar importante dentro del programa. La prueba de riendas, el entrevero y el desfile convocaron a un numeroso público, con una presencia destacada de chicos y jóvenes vinculados a la actividad ecuestre. A eso se sumó el tradicional certamen gastronómico, que contó con 23 inscriptos y terminó consagrando a Alan Bonzo, un participante de Irala que recibió la noticia a la distancia.
Detrás de la celebración también aparece una tarea comunitaria que continúa durante todo el año. En ediciones anteriores, los fondos obtenidos permitieron realizar mejoras acústicas y trabajos de pintura y revoque en el club. Ahora, entre los proyectos pendientes aparecen nuevas intervenciones en el interior del edificio, la construcción de la vereda y la posibilidad de avanzar con la instalación de gas natural.
En una comunidad de apenas 600 habitantes, la fiesta representa además una oportunidad económica para emprendedores y entidades que necesitan generar recursos para mantenerse. “Es la fiesta del pueblo”, definió Gómez, quien agradeció el acompañamiento de los vecinos, la Municipalidad y quienes colaboraron con la organización. Una celebración que, más allá del chorizo seco, vuelve a mostrar una trama comunitaria capaz de convertir el esfuerzo colectivo en identidad.
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