Bragado homenajeó al Dr. Carlos Damin con la distinción de Ciudadano Ilustre
Con un sentido discurso, el profesional recordó sus raíces, su formación en la Escuela Normal y el apoyo colectivo que recibió para alcanzar sus logros.
En una jornada cargada de emoción, el Honorable Concejo Deliberante de Bragado entregó ayer el decreto que declara Ciudadano Ilustre al Dr. Carlos Damin, prestigioso médico bragadense reconocido por su labor profesional y su compromiso con la prevención y la salud pública.
El reconocimiento, aprobado por unanimidad en noviembre del año pasado, fue impulsado por el bloque de la UCR. Durante la sesión, la concejal Lilian Labaqui expresó: “Es un honor para todos los bragadenses tener un profesional como el Dr. Damin entre nosotros”. Remarcó también que el proyecto fue acompañado por la totalidad de los concejales, lo que demuestra la importancia y el consenso alrededor de la figura del médico.
Por su parte, el presidente del HCD, Germán Marini, destacó: “Lo que más podemos decir los bragadenses y este cuerpo legislativo es que nos enorgullece la vocación con la que pregona cada una de las cuestiones que trabaja, el valor desde lo personal y su incansable voluntad en todo lo que tiene que ver con la prevención”.
Visiblemente conmovido, el Dr. Damin agradeció el reconocimiento: “Solo tengo palabras de agradecimiento para Bragado. Hace 42 años que me fui, dejé a mis padres acá y sigo volviendo por ellos, por mi familia, por mis amigos. Es un lugar que quiero mucho, y sin él no hubiese podido hacer nada”. En su discurso, hizo un especial agradecimiento a sus padres, quienes, según contó, “hicieron un esfuerzo muy grande para que yo pudiera irme a estudiar”.
Recordó con emoción su paso por el Jardín, la Primaria y la Secundaria en la Escuela Normal, y su posterior formación en la Universidad de Buenos Aires. “Intento todo el tiempo devolver aunque sea un poquito de lo que recibí”, afirmó.
El doctor también evocó la ayuda y dedicación de sus docentes: “Hubo un esfuerzo muy compartido. Me acuerdo de todas las profesoras que se sentaron conmigo y me prepararon durante dos años, porque el examen de ingreso a la facultad era muy difícil. Que alguien ingresara a la universidad era un orgullo para el colegio y sus docentes”.
Con lágrimas en los ojos, concluyó: “Cuando a uno le va bien, y a mí me fue muy bien, uno hace el esfuerzo, pero no fue solo mío. Hubo mucha gente atrás para lograrlo. Volver y que me hagan esto es increíble. Gracias”.
El acto fue un reconocimiento no solo a su trayectoria médica, sino también al profundo lazo que mantiene con su ciudad natal, que lo vio crecer y hoy lo honra con uno de sus máximos galardones.
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