La mesa navideña en Bragado: entre el ajuste económico y el valor del reencuentro familiar
En una recorrida por las calles de la ciudad, los vecinos compartieron sus sensaciones de cara a la Nochebuena. Si bien la inflación obliga a medir los gastos y considerar el asado como "un lujo", prevalece la tradición del Vitel Toné, la ensalada de frutas y el deseo colectivo de que el país salga adelante.
Los testimonios recabados por las calles de Bragado reflejan una Navidad atravesada por la austeridad, donde la coyuntura económica del país impacta directamente en la organización de los festejos. "Comprar las cosas para la mesa es lo justo y necesario", comentó una vecina, quien destacó que, ante la dificultad, lo fundamental es "ponerle buena cara" y priorizar lo sentimental junto a los seres queridos. La sensación generalizada es la de "pasarla lo mejor que se pueda", agradeciendo la posibilidad de compartir el momento en familia a pesar de los costos elevados.
A la hora de definir el menú, la tradición se impone pese a los precios. Aunque varios entrevistados reconocieron que hoy el asado "es un lujo" o está "saladito", sigue siendo el protagonista indiscutido de la noche, muchas veces gestionado bajo la modalidad "a la canasta" para aliviar el bolsillo en mesas numerosas de hasta 16 personas. Los platos fríos como el infaltable Vitel Toné y los tomates rellenos acompañan la velada, mientras que para el postre la ensalada de frutas se consolida como la opción más elegida para combatir el calor, relegando en algunos casos al pan dulce y las confituras pesadas.
El brindis de medianoche traerá consigo deseos renovados de esperanza y proyección. Mientras los más jóvenes anticipan una cena "chill" en familia para luego salir a festejar con amigos, los mayores apuntan a pedidos más profundos vinculados a la situación social. "Que salgamos adelante, que todo el mundo tenga trabajo y mucha salud para el 2026", fue el mensaje recurrente. "No hay que perder la esperanza nunca", resumió uno de los vecinos, sintetizando el espíritu de resiliencia de la comunidad bragadense frente a la adversidad.
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